domingo, 11 de agosto de 2013

Capítulo 7

*Narra Hugo*
Eric acababa de irse. Habíamos estado todo el resto del día jugando a la play, exceptuando la pausa para comer y merendar. Pero Aixa no había dado señales de vida. Entre que Eric estaba aquí y ella no quería que yo me acercara, pues no me atreví a subir el tramo de escaleras que me separaban de su habitación.
Ahora era distinto, estaba solo. Mi madre aún tardaría dos horas en llegar desde casa de la abuela, así que decido subir a pesar de que Aixa no quiere ser ayudada y me rechaza.
El ``mal presentimiento´´ estaba ahí otra vez, por lo que empecé a correr escaleras arriba de dos en dos. Llegué a su habitación, abrí la puerta, pero, no hay nadie, y siento que el corazón se me para…
*Narra Aixa*
- ¡¡¡¡AAAAAAAAH!!!!
Ese grito surgió de mis entrañas como extraña manera de sacarme del sueño en el que había estado encerrada. Estaba en un sitio desconocido, no me sonaba absolutamente de nada.
 Pero allí estaba él, aquel extraño que me estaba salvando la vida. Estaba cosiéndome ese corte que se había abierto. Volví a gritar, pero esta vez con más intensidad de la que había pretendido, podría haberlo dejado sordo…
Pero dejó la aguja a un lado, me miró con cara de culpabilidad y se levantó.  El dolor era insoportable y sentía como si la aguja aún siguiera atravesando mi piel. No tardó mucho en volver, aunque a mí me parecieran siglos, y en sus manos traían un vaso.
-          Bebe, hará desaparecer el dolor- e intentó reconfortarme con una sonrisa de medio lado.
Me bebí aquello. ¿Acaso tenía otra  opción? Me dejó un regusto amargo y mis parpados empezaron a cerrarse otra vez. Saqué fuerzas de mi interior y pregunté:
-          ¿Cómo…te…llamas…?
-          Nathan.
*Narra Hugo*
Si le ha pasado algo no podré perdonármelo. Ni me di cuenta de que no estaba. Quieto Hugo, respira…intenta encontrarla.
Miro alrededor y observó que falta la cámara. Puede que sepa dónde está, solo le gusta sacar fotos en un sitio, y por mucho que le pese, ambos sabemos cuál es.
Entro en mi habitación y me cambio a ropa deportiva, me ato los cordones fuerte y echo a correr en dirección al bosque antes de que oscurezca. Llego allí antes de lo que había pensado. No está, pero decido dar una vuelta por los alrededores por si estuviera sacando fotos. Realizo la circunferencia con un radio de 30 metros desde el punto de referencia, y lo hago lentamente para no perder ningún detalle.

Necesitaba encontrarla.

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