*Narra Nathan*
Espero haber escuchado bien, se acuerda
de mí, no me olvidó. Tras decirlo se sonrojó, lo que le daba un aspecto
angelical. Ansiaba estar más cerca de ella.
-
Bueno, yo….quería darte las
gracias por haberme salvado la vida…- ahora me miraba directamente a los ojos.
Mierda. La culpa me carcomía por dentro.
Si no fuera por mi no tendrías que haber estado en peligro. Me gustaría
decirlo, pero no puedo, tendría que dar explicaciones muy largas que romperían
este momento y eso haría que no la volviera a ver.
-
No hay de que…
Me mira y yo la miro, pero ninguno sabe
que hacer. Decido seguir acercandome para volver a sentir el roce de su piel.
*Narra Aixa*
Cada vez está más cerca y el corazón me
va a mil. ¿Pero que me pasa?
Ya cerca de mi, me aparta de la cara un
pelo que se había escapado de mi coleta y lo pone detrás de la oreja. Debe de
ser el gesto más típico de las películas antes de un beso, lo más esperado…pero
hace que me dé un vuelco el corazón. Creo que me he vuelto a sonrojar…
Él mismo corta el momento y pregunta:
-
¿Te apetece dar un paseo?
-
Sería un placer.
Y echamos los dos a andar, uno al lado
del otro, un poco incómodos los dos.
*Narra Hugo*
Examino el lugar y compruebo que hay unas
marcas que atraviesan la hierba alta hacia el norte, y decido continuar por
allí. Despues de un cuarto de hora siguiendo recto por el camino, oigo un
grito.
Acelero y llego hastala voz y descubro
que se trata de la voz de mi hermana. Está al lado de un chico y desde aquí
miro su sangre. El chico esta de espaldas a mi, pero puedo ver el destello de
un cuchillo. Aixa vuelve a gritar y yo no puedo controlarme. Llego hasta el
chaval, lo agarro del brazo, le doy la vuelta y le asesto un golpe en la nariz y
un rodillazo en el sitio que se que nos duele a los hombres. Se cae al suelo,
agarro a mi hermana del brazo y la empiezo a arrastrar hasta casa.
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