domingo, 22 de diciembre de 2013

Capítulo 14


*Narra Hugo*

No sé como puedo ser tan idiota. Cuando vi que Aixa subía las escaleras y se giró para sonreírme no sé, si me quedé en shock por el hecho de que me la había jugado con lo de mamá o porque era la primera vez que la veía feliz en meses.

Cuando salió de casa, desperté de mi inmovilidad, y fui hasta un espejo para ver el estado de la marca que decía mi hermana. Muevo la cabeza en todos los ángulos posibles para examinarme el cuello, y con asombro descubro que Aixa me había mentido.

Mierda.

He dejado que se escapé de casa. Sola. Sé que lleva sin estar sola semanas, y que estaba ansiosa por libertad pero no puedo dejar de sentirme culpable… ¿y si vuelve a pasarle algo?

Voy hasta el sofá a buscar mi móvil, y compruebo que tengo un mensaje de mi madre diciendo que cuide de mi hermana mientras ella pasa el día fuera.

Justo cuando acabo de leer el mensaje, suena el timbre. Voy hasta la puerta y me encuentro a Eric con un cargamento de chocolate.

-          Hola tío, he oido por ahí que el chocolate es bueno para la depresión, sé de alguien que hoy se va a alegrar mucho.- lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

Me aparté para dejarlo entrar y mientras me quedé pensando en lo raro que estaba desde la salida del hospital de mi hermana. Se comportaba como si estuviera enamorado de ella,y no estaba dispuesto a aceptar eso por muy amigo mío que sea.

-          ¿y tú preciosa hermana?

-          Me la jugó y se escapó.

-          ¿¡Cómo!? Se escapó y estas aquí tan tranquilo. Tío a veces flipó contigo- tras estas palabras me mira con odio, y exploto.

-          ¡¿Qué!? ¿QUE TU FLIPAS CONMIGO? TU ERES EL QUE ESTÁ TRATANDO A MI HERMANA COMO TRATAS A TODAS LAS CHICAS, PRIMERO VAS DE AMIGO Y DESPUES SOLO LAS UTILIZAS. NO SE COMO PUEDES HACERLE ESTO A MI HERMANA, ERAIS AMIGOS…

-          Yo no la trato como a las demás...

-          ¡Y UNA MIERDA! Y AUN POR ENCIMA ME ECHAS EN CARA QUE NO ME PREOCUPO POR ELLA.

-          Estás muy nervioso, espero que no estes hablando en serio…

-          Tengo que salir de casa, ¿puedes irte?

-          Si…

No lo acompaño a la puerta. Me giro y salgo al porche donde me pongo los tenis que llevo a entrenar y echo a correr hacia donde sé que está mi hermana. No sé si voy para traerla de vuelta o para despejarme despues de haberle gritado a Eric…

Corro como unos veinte minutos, y llego al árbol donde suele sentarse, y no está. La he perdido otra vez.

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