*Narra Hugo*
No sé como puedo ser tan idiota. Cuando
vi que Aixa subía las escaleras y se giró para sonreírme no sé, si me quedé en
shock por el hecho de que me la había jugado con lo de mamá o porque era la
primera vez que la veía feliz en meses.
Cuando salió de casa, desperté de mi
inmovilidad, y fui hasta un espejo para ver el estado de la marca que decía mi
hermana. Muevo la cabeza en todos los ángulos posibles para examinarme el
cuello, y con asombro descubro que Aixa me había mentido.
Mierda.
He dejado que se escapé de casa. Sola. Sé
que lleva sin estar sola semanas, y que estaba ansiosa por libertad pero no
puedo dejar de sentirme culpable… ¿y si vuelve a pasarle algo?
Voy hasta el sofá a buscar mi móvil, y
compruebo que tengo un mensaje de mi madre diciendo que cuide de mi hermana
mientras ella pasa el día fuera.
Justo cuando acabo de leer el mensaje,
suena el timbre. Voy hasta la puerta y me encuentro a Eric con un cargamento de
chocolate.
-
Hola tío, he oido por ahí que
el chocolate es bueno para la depresión, sé de alguien que hoy se va a alegrar
mucho.- lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Me aparté para dejarlo entrar y mientras
me quedé pensando en lo raro que estaba desde la salida del hospital de mi
hermana. Se comportaba como si estuviera enamorado de ella,y no estaba
dispuesto a aceptar eso por muy amigo mío que sea.
-
¿y tú preciosa hermana?
-
Me la jugó y se escapó.
-
¿¡Cómo!? Se escapó y estas
aquí tan tranquilo. Tío a veces flipó contigo- tras estas palabras me mira con
odio, y exploto.
-
¡¿Qué!? ¿QUE TU FLIPAS
CONMIGO? TU ERES EL QUE ESTÁ TRATANDO A MI HERMANA COMO TRATAS A TODAS LAS
CHICAS, PRIMERO VAS DE AMIGO Y DESPUES SOLO LAS UTILIZAS. NO SE COMO PUEDES
HACERLE ESTO A MI HERMANA, ERAIS AMIGOS…
-
Yo no la trato como a las
demás...
-
¡Y UNA MIERDA! Y AUN POR
ENCIMA ME ECHAS EN CARA QUE NO ME PREOCUPO POR ELLA.
-
Estás muy nervioso, espero
que no estes hablando en serio…
-
Tengo que salir de casa,
¿puedes irte?
-
Si…
No lo acompaño a la puerta. Me giro y
salgo al porche donde me pongo los tenis que llevo a entrenar y echo a correr
hacia donde sé que está mi hermana. No sé si voy para traerla de vuelta o para
despejarme despues de haberle gritado a Eric…
Corro como unos veinte minutos, y llego
al árbol donde suele sentarse, y no está. La he perdido otra vez.
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