*Narra Nathan*
Desde mi posición es imposible que me
vea. Estoy ansioso por acercarme a ella, hacerlo bien esta vez. Pero no sé que
es lo que me impide hacerlo, lo que me impide llevar mis pasos hacia ella.
Tiene un aspecto angelical, se ha recuperado de todas las heridas.
No sé que hacer…
*Narra Aixa*
Hacía rato que había llegado al claro,
pero no lo veía por ninguna parte.También, ¿en que estaba pensando? ¿Creía que
iba a estar aquí esperándome así como si nada? Soy un tonta.
Doy vueltas a mí alrededor intentando
vislumbrarlo entre los árboles, buscando
señales de él. Grito `` ¿Hola?´´ como si alguien me fuera a escuchar…Pero nada.
Finalmente asumo mi fracaso y me doy la
vuelta para irme. Tengo que volver a casa, me siento culpable despues de haber
engañado a Hugo, estará enfadado, lo mejor es volver.
Cuando empiezo a encaminarme al límite
del claro, oigo una voz a mis espaldas:
-
No te vayas por favor…
Me giró y ahí está él. Ahí están esos
ojos que me persiguen en sueños, esas manos que cuidaron mis heridas…Tiene el
pelo oscuro y yo diría que necesita un corte por se le riza en las puntas y
casi le tapa los ojos. No tiene la piel excesivamente morena, por lo que no ha
estado bajo la exposición de la luz solar constantemente, lo que me hace pensar
que no es un turista. De todas formas, si no es un turista, tiene que vivir
aquí, y debe de tener más o menos mi edad, año arriba. Entonces… ¿Por qué no lo
he visto en mi vida? Si lo hubiese visto me acordaría…Su constitución es
fuerte, tiene unos brazos en los que seguro que puedes sentirte segura. Es
alto, medirá sobre 1´80 o así.
Es
bastante atractivo, no tengo posibilidades con él… Bueno, aunque no lo sé, me
estoy adelantando a los acontecimientos. ¿Qué me pasa? No puedo dejar de
mirarle ni articular palabra. Debe pensar que soy tonta…
*Narra Nathan*
Estoy embobado delante de ella, la tengo
a escasos cinco metros. Me está mirando de arriba a bajo pero no dice nada. Yo
tampoco sé que decir. Por fin podía hablar con ella y no sabía que decirle.
*Narra Aixa*
- Hola…- al decirlo esbocé una sonrisa,
que salió totalmente espontánea.
- Hola, ¿te acuerdas de mi?- mientras lo
dijo dio dos pasos hacia mi, y al ver que yo no retrocedo, se fue acercando más
salvando la distancia que nos separaba.
- Como si fuera posible olvidarte…- ¿pero
como fui capaz de decir eso? Que vergüenza…
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